sábado, 18 de febrero de 2017

Crítica | La Llamada 3: más de lo mismo con mejores efectos



Una nueva secuela de esta recordada película de terror intenta insuflarle nuevos aires a una franquicia que, hay que reconocerlo, no tiene muchas vueltas para darle.





Hay un problema grande con las películas de terror en el cine norteamericano y es que no sólo tienden a repetirse copiando los patrones del género al pie de la letra sino que también lo hacen entre las propias secuelas de una misma franquicia.
Ya hace más de 20 años la clásica Scream se burló de estos convencionalismos al contar una historia que abundaba en lugares comunes al género slasher pero por lo menos incluía el detalle original de que todos los involucrados se daban cuenta de que todo lo que ocurrí seguía los parámetros y de esa manera reinventaban el género. Pero cinco años después, todas las películas ya comenzaban a parecerse a Scream, inclusive su dos secuelas poco felices.
Lo mismo viene a ocurrir ahora con La Llamada que en su momento causó sensación por esas imágenes subliminales que atormentaban a los espectadores durante días, aunque hay que reconocer que la interminable versión del siempre detallista Gore Verbinsky no estaba a la altura de la original japonesa.
Sin embargo, la taquilla le sonrió al director de Piratas del Caribe y por eso hubo una secuela de La Llamada que no tuvo tanta fortuna, algo muy explicable dado que también se trataba de una copia descarada (incluso con los mismos protagonistas) de la primera entrega.
¿Qué hacer en estos casos? Esperar una década e intentar de nuevo. A Scream no le funcionó con su secuela de 2011 pero no importa, porque Paramount Pictures confía en que haya toda una generación de adolescentes que no conocen la historia y a ellos va apuntada esta producción.

Pero lo cierto es que la tela da para cortar un rato más. Ahora resulta que Samara, la joven que aparecía en cintas de VHS que se divulgaban al azar y luego le daba a los infortunados siete días de vida antes de ir por ellos, ha llegado al mundo virtual y el peligro se ha multiplicado por un millón.
Claro, los guionistas aprovecharon la cultura de la viralización e hicieron digitalizar a Samara para darle un giro a la historia pero lo cierto es que el resultado pasa a ser el mismo de las otras veces: chica que ve el video y busca una manera de neutralizar a la villana que no sea copiando el video y pasándoselo a otra víctima potencial.
En definitiva, esta nueva versión, dirigida por el español Francisco Javier Gutierrez (¡cómo pegan trabajos de director de películas de terror los ibéricos por estos días!) que no desentona con las anteriores, y que incluso es más entretenida que la laaaarga película de Verbinsky ya que cuenta con mayor dinámica.
La fotografía del film es maravillosa y se podría llegar a decir que es el punto más fuerte del mismo ya que contribuye a crear atmósferas terroríficas en conjunción con la lluvia y la oscuridad que imperan en la mayoría de las escenas.
El reparto, lejos de guarecerse en protagonistas de moda, incluye a estrellas como italiana Matilda Lutz, el correcto Alex Roe, Johnny Galecki (sí, el protagonista de The Big Bang Theory, irreconocible) y el siempre efectivo Vincent D´Onofrio, que cumplen sus papeles con convicción.
En definitiva, la película asusta, tiene un buen trabajo de dirección, fotografía y actuaciones pero es una copia casi exacta de las anteriores, por lo que si usted quiere asustarse otra vez con lo mismo puede ir con comodidad; y si no la vio ni sabe de qué se trata, se puede recomendar sin problema alguno.
Ficha técnica:
Título original: "Rings-The Ring 3"
País: Estados Unidos (2016).
Dirección: F. Javier Gutiérrez.
Guión: David Loucka, Jacob Estes, Akiva Goldsman, basado em la novela "The Ring", de Köji Suzuki.
Fotografía: Sharone Meir. Edición: Steve Mirkovich, Jeremiah O'Driscoll. Música: Matthew Margeson.
Intérpretes: Matilda Anna Ingrid Lutz, Alex Roe, Johnny Galecki, Vincent D'Onofrio.
Distribuidora: UIP. 102 min.
Calificación: ¡Qué chucho manucho! (7)

jueves, 16 de febrero de 2017

Crítica: La Gran Muralla

El gigante asiático ya no se contenta con llevarse a los futbolistas: ahora va por las estrellas más taquilleras de Hollywood para competir de igual a igual en el mercado mundial. 


La influencia de China en el mercado cinematográfico mundial ya no es una “sensación” sino una realidad palpable que en el término de un año ya ha llevado a varios cinéfilos a ver películas que ni siquiera saben que cuentan con estos capitales.
Películas como Misión Imposible Nación Secreta, Warcraft, Star Trek Sin Límites o La Espada del Dragón son algunos de los ejemplos que tiene detrás a empresas como Alibaba Pictures o China Film Group y que se suman a los intentos norteamericanos por entrar en el gigante asiático con Transformers 4 o la última James Bond.
En esta ocasión, tenemos un caso como el de Carlos Tevez en el que una película de la mencionada China Film Group necesitaba de una estrella como Matt Damon y por eso contrató al actor de las películas de Jason Bourne para que estelarice la última película del laureado Zhang Yimou, junto con el chileno Pedro Pascal (Game of Thrones, Narcos) y el siempre efectivo Willem Dafoe.
En este caso, la historia narra las desventuras de un grupo de hombres liderados por Wiliam (Damon) y Tovar (Pascal) que buscan en la lejana China el “polvo negro” que puede desbalancear una guerra en favor del que lo tenga. Por supuesto que se trata de la pólvora pero los chinos son celosos de sus posesiones y por eso, el grupo, diezmado, debe refugiarse en una cueva donde son atacados por una extraña criatura a la que vencen a gran costo.
Los aventureros muy pronto descubrirán que ese monstruo es apenas la punta de lanza de un mal mayor que amenaza no sólo a China sino al mundo entero, y deberán unirse a sus enemigos para enfrentarlo.


La película respeta todos los cánones de las películas de Yimou, con peleas impresionantes, en esta ocasión contra monstruos muy bien construidos digitalmente y efectos que los hacen verosímiles al ojo. En este punto, la animación alcanza muy buenos niveles y eso le suma puntos a un film que termina contando la misma historia de siempre.
Matt Damon despliega su carisma interpretando a un personaje que va evolucionando con el correr de la trama y que genera muy buena química con la generala Lin Mae que interpreta la actriz Tian Jing.
La fotografía de Stuart Dryburgh y Xiaoding Zhao es maravillosa, algo típico en las producciones chinas, que se lucen, en especial los trajes de los soldados chinos que, muy coloridos, provocan un verdadero espectáculo visual engalanado por las coreografías y acrobacias varias.
Matt Damon despliega su carisma interpretando a un personaje que va evolucionando con el correr de la trama y que genera muy buena química con la generala Lin Mae que interpreta la actriz Tian Jing.
De esta manera, La Gran Muralla se convierte en un buen espectáculo para pasar el fin de semana y que gustará incluso a esos que son reticentes a ver películas de artes marciales generadas en un país que cada día está más cerca de transformarse en el nuevo Hollywood.
Ficha técnica:
Título original: The Great Wall
País: Estados Unidos (2016).
Dirección: Zhang Yimou.
Guión: Carlo Bernard, Doug Miro, Tony Gilroy, según la historia de Max Brooks, Edward Zwick, Marshall Herskowitz.
Fotografía: Stuart Dryburgh, Xioading Zhiao.
Edición: Mary Jo Markey, Craig Wood.
Música: Ramin Djawadi.
Intérpretes: Matt Damon, Tiang Jin, Willem Dafoe, Andy Lau, Padro Pascal.
Distribuidora: UIP. 163 min. SAM13.
Calificación: Rompa la muralla (y vaya) (7)


Crítica | Vigilia de Julieta Ledesma



El debut en el largometraje de Julieta Ledesma brinda al espectador la posibilidad de participar en una fantasía onírica que por momentos le hará dudar de su propia percepción. 



No es fácil engañar a los espectadores y eso algunos cineastas lo saben muy bien, y saben cómo manipular la vista para que, en cierto momento, surja la duda.
Y eso es lo que genera esta “Vigilia”, el debut cinematográfico de Julieta Ledesma, que hasta este momento había realizado el mediometraje “¡Al fin, mi vida!” y el corto “El Plan Perfecto”, y con esta experiencia construyó este relato en el que lo único que importa es saber cómo sigue.
La historia cuenta cómo Santiago regresa a su hogar desde un lugar muy cómodo para él y a su llegada quiebra el delicado equilibrio emocional de sus padres: Ernesto, su progenitor, lo rechaza y su madre directamente no lo reconoce.
A pesar de esta actitud, Santiago decide quedarse en la chacra familiar, que parece alejada de todo lo conocido, y cuyo único habitante amigable es Arón, su perro, que se está volviendo cimarrón.

El resto de este experimento cinematográfico se revela como un ejercicio constante de Ledesma por forzar al espectador a dudar de lo que está viendo. ¿Es esto una historia lineal? ¿Es un sueño u ocurre esto realmente?
Una atmósfera onírica prima en las imágenes que se van sucediendo, una tras otra, hasta que algún suceso hace temblar la trama. Y en esto, la directora se encarga de que lo visto se queden bien grabado en la retina como una en la que perro mata a una cabra, y que llevan a preguntarse cuánto de real y cuánto de ficción hay en el plano.


Asimismo, la realizadora abre la puerta de la imaginación al obligar al espectador a figurarse qué es lo que están viendo los personajes, en planos cerrados en los ellos parecen percibir situaciones o visiones que alteran su propio mundo interno. Sin embargo, en la mayoría de los casos, dichas visiones quedan fuera del alcance del espectador y eso contribuye a aumentar la angustia por averiguar qué es lo que está sucediendo, por terminar de armar un rompecabezas al que siempre le falta una pieza.
Y, entre tantos planos por los que preocuparse, Ledesma le hace un lugar a la psicología, con personajes que emprenden acciones que llevan a preguntarse qué nivel de estabilidad mental ostentan.
Para terminar, destacar que tanto la fotografía como las actuaciones son otros de los puntos fuertes de un film que no sólo roza lo onírico sino que cruza la línea y vuelve una y otra vez…

Ficha técnica
País: Argentina-Uruguay/2016).
Guión y dirección: Julieta Ledesma.
Fotografía: Matthias Fleischer.
Edición: Valeria Otheguy, Ana Remón.
Música: Ruy Folgueras.
Intérpretes: Osmar Núñez, Mirella Pascual, Pablo Ríos, Jorge Román, María Inés Sancerni.
Distribuidora: Primer Plano Film Group. 108 min.
Calificación: La vida es sueño (7)

martes, 14 de febrero de 2017

Se viene Ghost in The Shell con Scarlett Johansson



Se viene una adaptación con actores del famosísimo manga de Masamune Shirow, protagonizado por Scarlett Johanson y dirigido por el responsable de Blancanieves y el Cazador. ¿Qué puede salir de todo esto? 

El fantasma en la máquina (del manga)
El ciberpunk es uno de los subgéneros de la ciencia ficción que más adeptos ha cosechado desde su Bruce Sterling y William Gibson presionaron la tecla de “inicio”. Las distopías futuristas en las que la tecnología no tiene límites pero no ayuda a mejorar el nivel de vida de las masas, y da lugar a historias en las que los que menos tienen son capaces de poner a megacorporaciones de rodillas con un simple microchip, se ganaron el favor literario de miles y miles de lectores, que adoptaron términos como “cyborg”, “hackers” y “ciberespacio” como un preludio del futuro.
concepción allá por la década de 1980 cuando los pioneros
En este marco, varias de las obras cumbre del manga llegaron al público subidas al tren (bala) del ciberpunk; y su encumbramiento les valió también sus correspondientes adaptaciones al animé tanto o más celebradas. Estamos hablando de clásicos como Akira y, la que nos importa en esta ocasión, Ghost in the Shell.
Entre abril de 1989 y noviembre de 1990, la revista antológica Young Magazine de la editorial Kodansha publicó la serie Kōkaku Kidōtai (Mobile Armored Riot Police) del prolífico Masamune Shirow,  que aprovechó para colocarle el subtítulo The Ghost in the Shell, frase inspirada en el título del libro Ghost in the Machine del polaco Arthur Koestler, muy a pesar de sus editores.


La historia hace foco en la Sección 9 de la Seguridad Pública, un cuerpo de elite compuesto por militares y detectives de policía, y entrenado para investigar la corrupción gubernamental y corporativa, y responder a amenazas terroristas de todo tipo, inclusive la cibernética.
Lo cierto es que Shirow desarrolló (en pleno siglo XX) un escenario en el que las personas pueden incorporar tecnología “cyberbrain”, para interactuar con las redes de comunicación. Pero mientras que algunos reemplazan sólo algunas piezas de sus encéfalos con chips, otros han necesitado sustituir prótesis corporales (y a veces su cuerpo entero) para salvar sus vidas, como la mayor Motoko Kusanagi –líder de la Sección 9-, que sufrió un accidente durante su infancia que la dejó al borde de la muerte. Asimismo, esta manipulación cerebral despierta en el lector un interrogante: ¿es la conciencia algo con lo que se nace o puede ser obtenido artificialmente?
Pero esto, que para muchos puede ser el sueño del Terminator propio, tiene su lado negativo y es que la tecnología cyberbrain puede ser “hackeada” por terroristas cibernéticos para cometer todo tipo de crímenes.

 
En 1997, Young Magazine publicó la secuela, Ghost in the Shell 2: Man Machine Interface (1997), que luego se compiló en dos tomos o “tankōbon” llamados Ghost in the Shell: Solid Box y Ghost in the Shell 1.5: Human-Error Processor











 

Ghost in the Screen

En 1995 se estrenó en Japón el primer film animado de Ghost in the Shell, dirigido por el consagrado Mamoru Oshii -el de Patlabor 2 (1993)- y basado en el caso del “Puppet Master”. El film se convirtió en un clásico instantáneo que  no sólo marcó una época en la animación sino que influenció notablemente en películas de Hollywood como The Matrix (1999) de los hermanos Wachowski. Inclusive, Oshii fue convocado para trabajar en uno de los cortos de la antología Animatrix (2003), pero sus compromisos con Ghost in the Shell: Innocence no se lo permitieron. 


Esta secuela, que tuvo un presupuesto de U$s 20 millones, se estrenó en 2004 y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Innocence está ligeramente basada en dos de los episodios del manga (“Robot Rondo” y “Phantom Fund”), pero sigue una línea narrativa creada por Oshii, plagada de referencias científicas y filosóficas que incluyen  a La Biblia y al budismo, lo que le generó algunas críticas por su complejidad.  

Mientras se filmaba Innocence, en 2002 llegó a la TV Ghost in the Shell Stand Alone Complex una serie animada que narraba una versión alternativa del manga y el primer film, e incluía una historia titulada  Laughing Man and Individual Eleven”, sobre un grupo terrorista que se convertiría en el eje de la segunda temporada, Ghost in the Shell: S.A.C. 2nd GIG, estrenada en 2004 en Japón. Tras una serie de OVA´s que adaptaban la serie, llegó el final con la edición de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex - Solid State Society (cada vez más largos estos títulos, ¡pufff!) en 2006.



En 2008, llegó la reedición del film original con una versión 2.0 que traía como novedad una mejora en el audio y el añadido de gráficos 3D en algunas escenas. Un chiche para coleccionistas, en pocas palabras.
Finalmente, en 2014 llegó Ghost in the Shell: Arise, cuatro OVA´s estrenados a lo largo de un año que luego se recopilaron en una serie de TV de 10 episodios del mismo título (Kōkaku Kidōtai: Arise - Alternative Architecture) con dos episodios inéditos. Arise tiene a Kazuchika Kise como director y al escritor y guionista Tow Ubukata como ideólogo principal, mientras que el prolífico Cornelius se unió al proyecto como musicalizador, y la actirz Maaya Sakamoto (que hace la voz de la protagonista) vocalizó algunos temas.

El último trabajo animado, hasta el momento, es Ghost in the Shell: The New Movie, una nueva aventura de la mayor Kusanagi realizada por el mismo equipo de Arise, serie a la que continúa en la cronología.


Scarlett in the Shell

Con un expediente plagado de éxitos, no era de extrañar que la maquinaria de Hollywood se interesara tarde o temprano por esta este “Fantasma en el Caparazón”. Y así fue que en el 2008, DreamWorks –que distribuía Ghost in the Shell 2 en los Estados Unidos- y Steven Spielberg compraron los derechos para realizar una “live action” de la historia original.
Con un guión que pasó por las manos (y los dedos) de Jamie Moss, Laeta Kalogridis, William Wheeler y Jonathan Herman, la película encontró su director finalmente en 2014 cuando Rupert Sanders –el de Blancanieves y el Cazador (Snow White & the Huntsman, 2012)- firmó para hacerse cargo de la aventura.

El siguiente paso fue elegir a la protagonista, ya que no cualquiera podía ponerse en la piel de la mayor Motoko Kusanagi. La protagonista de El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2014), Margot Robbie, era la primera opción, pero como ya se había comprometido a filmar en El Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016), la producción encontró a su cyborg perfecta en la no menos bella Scarlett Johansson, la Viuda Negra de Los Vengadores (Marvel´s The Avengers, 2012).
Al igual que ocurrió con la Godzilla (2014) de Gareth Edwards, el director emprendió un casting multinacional con el objeto de vender la película en todo el mundo. De esta manera, además de Johansson, fueron de la partida Pilou Asbaek (Batou), Takashi Kitano (jefe Daisuke Aramaki), Juliette Binoche (Dra. Ouélet) y Michael Pitt (Kuze, The Laughing Man). Esto suscitó varias críticas ya que tanto la protagonista (Johansson) como el villano son norteamericanos, pero tras la difusión del primer tráiler a fines de 2016, la cosa se calmó bastante.
Asimismo, Sanders prometió que no todo en el film será acción y  explosiones sino que también habrá espacio para lo “curioso y reflexivo” y le aseguró a la revista Empire que su película, que está basada en Stand Alone Complex no será otra versión “de mierda” hollywoodense.
De esta manera, en marzo de 2017, llegará a los cines argentinos este nuevo intento por occidentalizar a un clásico del animé -recordemos la Dragon Ball La Evolución (Dragon Ball Evolution,  2009)- y la respuesta del público será la que determine si será el último o no.


Publicado en la revista CFyB #17

lunes, 13 de febrero de 2017

“La La Land” la rompió en los premios BAFTA



La película de Damien Chazelle se impuso ante sus competidoras con cinco estatuillas y continúa su carrera hacia los Oscars, que se entregan en dos semanas.



La película “La La Land”, de Damien Chazelle, logró otro importante reconocimiento, esta vez en tierras británicas, al quedarse con cinco estatuillas en la entrega de los premios BAFTA, celebrada este domingo.
En la ceremonia, que tuvo lugar en Londres, la película protagonizada por Ryan Gosling y Emma Stone se quedó con los premios de la British Academy of Film and Televisión Arts (Bafta) en las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz (Emma Stone), Mejor Fotografia (Linus Sandgren) y Mejor Música (Justin Hurwitz). De esta manera, la película continúa su exitoso camino rumbo a la entrega de los Oscars que se llevará a cabo el 26 de febrero próximo, evento en el que cuenta con 14 nominaciones.
Por su parte, el drama social “Yo, Daniel Blake”, de Ken Loach, que se llevó la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, fue considerada la Mejor Película Británica.
El premio Mejor Actor se lo quedó Cassey Afleck por su trabajo en “Manchester frente al mar”, en tanto que el de Mejor Actor de Reparto recayó en Dev Patel, por “Un Camino a Casa”, y el de Mejor Actriz de Reparto para Viola Davis por “Fences”.
El galardón a Mejor Guión Original fue para “Manchester frente al mar”, escrito por el director Kenneth Lonergan, el de Guión Adaptado fue para “Un Camino a Casa”,  de Luke Daves, según el relato original de Saroo Bierley.
En otro orden, el premio a Director, Guionista y Productor Británicos Debutantes fue para Babak Anvari (guión y dirección), Emily Leo, Oliver Roskill, Lucan Toh (producción), responsables de “Under the Shadow”.
En el resto de los rubros, Mejor Película en Idioma Extranjero fue elegida “El hijo de Saul”, de Laszlo Nemes, Mejor Documental “13th”, de Ava DuVernay; Mejor Película de Animación “Kubo y la búsqueda del samurai”, de Travis Knight, y Mejor Montaje el de “Hasta el último hombre”.
El Mejor Diseño de Producción fue para “Animales fantásticos”; el Mejor Diseño de Vestuario para “Jackie”; Mejor Maquillaje y Peluquería para “Florence”; Mejor Sonido para “La llegada” y Mejores Efectos Visuales para “El libro de la selva”.
En materia de cortometrajes, el Mejor Cortometraje de Animación Británico fue “A Love Story”, de Anushka Kishani Naanayakkara, mientras que el Mejor Cortometraje “Home”, de Daniel Mulloy y el BAFTA a Revelación fue para el actor Tom Holland.

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