Robocop: parte hombre, parte máquina, toda diversión



Parte hombre. Parte Maquina. Todo policia. Robocop marcó la infancia de unos cuantos cinéfilos en base a violencia, ironía y ciencia ficción y en esta nota le rendimos un justo homenaje.


Máquina de sangre
 Robocop nace en una década en la que la reaccionaria sociedad norteamericana pedia a gritos una respuesta contra el crimen, más peliculas de cyborgs como Terminator, y algún superhéroe que les recuerde a las historietas.
 Fue el productor Jon Davison, originario de New World, la productora del legendario Roger Corman, quien vio en un guion de Ed Neumeier la posibilidad de conjugar todas estas fantasias, y convencio a los ejecutivos de Orion Pictures de invertir 12 millones de dolares en el proyecto.
 Sin saber que estaba a punto de crear un icono cinematográfico, Davison convenció al por entonces ignoto director holandés Paul Verhoeven de hacerse cargo del proyecto al que nadie quería echarle mano.
 Hasta ese momento, la única incursión de Verhoeven en el género de la acción había sido el film Conquista Sangrienta (Flesh + Blood, 1984), aunque sus anteriores films Wat Zien Ik (1971) y El Soldado de Orange (1977) lo habían consagrado en su tierra natal.
 Con el equipo completo, solo le bastaba a Davison conseguir al protagonista y la respuesta llego en la figura de Peter Weller, un actor que habia protagonizado el clásico de culto Las Aventuras de Buckaroo Banzai en la 8va Dimensión (The Adventures of Buckaroo Banzai Across the 8th Dimension, 1984) y que le pareció más ideal que Rutger Hauer e inclusive Arnold Schwarzenegger para meterse en el traje de Robocop.

 La ley de Murphy
 La historia de Robocop tiene lugar en la ciudad de Detroit, en un hipotético (así lo llamaban en 1987 para luego comprobar que se habían quedado cortos) 1997. El oficial Alex Murphy es transferido desde Chicago para reforzar el diezmado cuerpo de policía de esa ciudad que no para de perder miembros a manos de bandas criminales.
 Es precisamente en un enfrentamiento con la peor de esos grupos, el de Clarence Bodicker (Kurtwood “That 70´s Show” Smith) que Murphy pierde la vida de una manera hiperviolenta.
Sin embargo, su historia no termina allí sino que su cuerpo (o parte de él) es revivido por la corporación conocida como Omni Consumer Products (OCP) como el cyborg Robocop, construido para impartir la ley en Delta City, la ciudad que desean construir sobre Detroit.

 
El tiempo lleva a Murphy a descubrir que sus asesinos no son unos simples criminales sino un grupo de tareas al mando de un ejecutivo de la corporación.
El filme se constituyó en uno de los mayores éxitos de Orion, con una recaudación de 53 millones de dólares en su país de origen solamente.






 Robocop 2: segundas partes…
 La calificación de “PG 17” de la primera entrega no evitó que Robocop se transformase en un filme más exitoso que de culto por lo que Orion Pictures no tuvo más remedio que pon erse a trabajar en una segunda entrega.
 Claro que esa segunda parte no podía darse el lujo de tener un público tan restringido, por lo que se optó por suavizar un poco al personaje.
 De esta manera, los productores consiguieron que Irvin Kershner, responsable de El Imperio Contraataca (The Empire Strikes Back, 1981) y uno de los pocos directores en ser alabados por llevar a cabo una secuela, aceptara el difícil reto de retomar la posta.
 Kershner buscó mantener los puntos más valorados del filme original como los separadores de Media-Break y el tono irónico con que Verhoeven retrataba el futuro, y le agregó algunas mejoras como el traje de Robo, ahora hecho de fibra de vidrio y más brillante.
 El productor Jon Davison también consiguió los servicios del ahora famoso Frank Miller como guionista pero se llevó un chasco con el trabajo que hizo el autor del comic BatmanEl Caballero de la Noche Regresa y Daredevil: la historia era “infilmable”, según sus propias palabras.
Sin embargo, Davison le pidió a Walon Green que adapte el guión de Miller al presupuesto disponible y a éste último le dio el papel de “Frank, el químico” para quedar a mano.

 La historia de esta secuela tiene lugar algún tiempo después de la historia original y narra la lucha de Murphy contra una droga llamada “nuke” que inunda las calles de Detroit en medio de otra huelga policial. Mientras persigue a Cain, el narco que distribuye el “nuke”, Murphy sigue teniendo problemas con sus recuerdos y por eso merodea a su antigua familia.
 Por su parte, el presidente de OCP –que en la primera entrega se había mostrado como un tipo  “cool”- autoriza la creación del proyecto Robocop 2, a cargo de una psicóloga que busca como candidatos a peligrosos criminales.
 La tercera fue la vencida
 El segundo filme de Robocop, a pesar de su éxito, no pudo salvar de la bancarrota al estudio Orion que, en un último esfuerzo, se jugó a producir un tercer filme de Robo.
Para este filme, Davison se jugó y volvió a contratar a Miller que en esta ocasión dejó salir sus peores demonios de la galera.
En esta historia, la OCP es absorbida por una corporación japonesa llamada Kanemitsu que busca construir una ciudad nueva y echar por la fuerza a sus antiguos habitantes con ayuda de un ejército privado.
 Con su conciencia a pleno, Robocop se une a los más débiles a pesar de sus directivas primarias y consigue un equipo que le permite volar y convertirse en una verdadera máquina de guerra.
 Como la situación financiera del estudio no era óptima, no todos los actores de los anteriores filmes aceptaron trabajar en este filme, entre ellos el propio protagonista, por lo que hubo que reemplazarlo el actor Richard John Burke, un desconocido que presentaba un gran parecido con Peter Weller.
 Finalmente, la película, obra de Fred Dekker, fue editada en VHS en los Estados Unidos, mientras que en Latinoamérica y la Argentina se estrenó en cines con una baja recaudación.
 Robo-make
 A más de  20 años del último filme de la trilogía original, y con una estatua a Robocop erguida en la otrora floreciente ciudad de Detroit, el director brasilero José Padilha (Tropa de Elite, 2008) llevó adelante una remake de Robocop ambientada en el 2028.
 En esta historia, el detective Alex Murphy (ahora interpretada por Joel Kinnaman) sufre un atentado a raíz de una investigación que lleva a cabo y por eso su cuerpo queda a disposición de la OCP que lo utiliza para darle humanidad a un policía cibernético que ya logrado vender en todo el mundo menos en los Estados Unidos.
 Murphy logra su cometido y se convierte en un éxito pero en uno de sus casos descubre una conexión que puede llevar a uno de los ejecutivos de OCP a la cárcel.
Además de un deslucido Kinnaman, el filme cuenta con el trabajo de Michael Keaton, Gary Oldman y Samuel L. Jackson como para levantar el nivel actoral de un filme que no se le acerca ni por asomo a la impresión que dejó en el público el trabajo de Paul Verhoeven en su momento.
 A pesar de todo, la remake de Robocop recaudó 242 millones de dólares alrededor del mundo –la cifra más alta para un filme de la franquicia- por lo que no debería extrañar la concreción de una secuela a futuro.
 Robo TV

 Robocop incursionó en la TV en primer término en una serie animada de 13 episodios producida por Orion Pictures, Marvel Productions y New World en 1988.
Al estar dirigida a los niños, los guionistas debieron hacer infinidad de malabares y por eso en la historia Murphy no murió sino que fue herido por la banda de Bodicker, que incluso hace su aparición en algún episodio. Otras diferencias: Robo siempre buscaba la manera de evitar liquidar a los delincuentes y los tiroteos se mantenían con armas láser.

La mayoría de los episodios enfrenta al protagonista con el Doctor McNamara, un científico de OCP, creador del ED-260 (heredero del ED-209) que desarrolla engendros mecánicos con el sólo fin de mostrar que Robocop es obsoleto.
 La historia de esta versión animada se continuó en Robocop: Alpha Commando (1998-1999), situada en 2030. Allí, Robocop es reactivado tras cinco años de ausencia, y reasignado a la División Alpha para ayudar en la lucha contra la organización terrorista DARC.
 La serie, plagada de errores de continuidad con respecto a los filmes e incluso con su predecesora, tuvo la asombrosa duración de 40 injustificables episodios. Que probablemente sus productores lavasen dinero, es la única explicación posible.
 Sin continuidad
 Tras el fiasco de Robocop 3, Orion buscó capitales que le permitieran salir de la bancarrota y por eso vendieron los derechos a la productora canadiense Skyvision para realizar una serie que se emitió en los Estados Unidos entre marzo y noviembre de 1994, y que llegó a Latinoamérica en 1995, de la mano del canal Fox.
 En sus 22 episodios que tuvo de duración, situados entre las dos primeras películas, Robocop (esta vez interpretado por Richard Eden ante la negativa de Weller de reasumir el papel) se enfrentaba a criminales con los que no empleaba la fuerza letal que lo caracterizaba a fin de mantenerlos vivos para futuros episodios.
 No se puede destacar mucho de esta producción, que al estar realizada para la televisión no contiene ni el mínimo de violencia gráfica que hicieron famosas a las versiones cinematográficas.
 El siguiente paso tuvo lugar en 2001 cuando la productora Fireworks contrató al director Julian Grant, famoso por sus productos poco elaborados y de bajo presupuesto, para llevar a cabo cuatro telefilmes bajo la denominación de “Robocop Prime Directives”.
 Estos episodios, ubicados 10 años después de Robocop 3, están protagonizados por Page Fletcher –segunda opción luego del intento de traer de vuelta a Richard Eden- y cuentan con la inclusión del personaje de RoboCable, una versión “afro” del personaje, a cargo del actor Maurice Dean Wint.
 La falta de continuidad con respecto a los filmes y la serie de TV de 1994 –la identidad de Murphy es un secreto y nunca se menciona a Anne Lewis, por poner dos ejemplos- ubicó por si solo a esta historia en un universo paralelo al que muchos fans prefirieron no entrar. En Argentina, el serial fue emitido por la cadena de TV paga HBO en 2003 y se editó en DVD en algunas partes del mundo.
 Justicia de Papel
Dentro de toda la variada gama de merchandising existente sobre Robocop, los comics adquieren un valor fundamental por las historias que allí se cuentan. La primera incursión del personaje en este formato se da en Marvel Comics, que publicó una serie de 23 episodios situados entre la segunda y tercera película desde marzo de 1990 a enero de 1992.y fueron escritas por Alan Grant y dibujadas por Lee Sullivan.
La editorial Dark Horse, experta licencias como Star Wars, Aliens y Predator, tomó la posta en 1992 con una bomba: Robocop vs Terminator, escrita por Frank Miller y dibujada por un inspirado Walt Simonson es probablemente el mejor trabajo sobre el personaje de todos los que publicó la editorial del caballito.
¿La historia? John Connor descubre que Robocop es la chispa que logra crear conciencia en Skynet y causa el holocausto nuclear que deja a la humanidad diezmada y a merced de las despiadadas máquinas.
Sin embargo, varios años más tarde llegaría la revancha de Miller con el personaje cuando William Christensen, dueño de la editorial Avatar –otra empresa que vivía de licencias-, consiguió de primera mano el guión “infilmable” de Robocop 2.
 Miller dio el visto bueno para que la historia se adaptara al comic, aunque prefirió desentenderse del proceso por falta de tiempo aunque supervisó el trabajo y dibujó las portadas de los 9 números que salieron a La venta entre 2003 y 2006. El guión corrió a cargo de Steven Grant, que adaptó Robocop 3 para Dark Horse y el dibujante español Juan José Ryp.
Al cierre de Avatar, los derechos del personaje recayeron en Dynamite Entertainment, que republicó el material de Avatar, y luego en Boom! Studios que publicó algunas series poco destacables.


Por Hernán Khatchadourian

@hernankhat
Publicada en Cine Fantástico y Bizarro #12 (07/2015)


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