Crítica | El Clan que va a dar el gran golpe

La nueva película de Pablo Trapero no hace sino confirmar que el realizador se supera filme a filme. Además de un Francella impagable, se luce Peter Lanzani.


El cine policial es uno de los géneros de mayor éxito en la filmografía nacional. Acaso por el hecho de que no se necesita un gran presupuesto para contar una historia atrapante o tal vez por la gran cantidad de consumidores de novelas de Raymond Chandler, los mayores éxitos de taquilla pertenecen a películas de este corte.
Pablo Trapero, por su parte, es un cineasta que ha recorrido en los últimos 15 años un camino que fue de convertirse en uno de los preferidos de la crítica, con discretos éxitos de taquilla, a uno de los más convocantes a las salas porteñas.
Tan sólo Elefante Blanco, su último filme hasta el momento, convocó 150 mil espectadores en un centenar de salas en su fin de semana de estreno y llevó un total de 700 mil almas a los cines locales.
Para El Clan, Trapero subió la apuesta y decidió contar una historia más afincada en la realidad, la de los secuestros llevados a cabo por Arquímedes Puccio y su familia durante la década de 1980 que sacudieron al país por su crueldad y sadismo.
Para llevar a cabo esta obra, que ya antes de su estreno va camino a convertirse en un clásico del cine argentino, Trapero convocó no ya a Ricardo Darín –protagonista de Elefante... y Carancho- sino a otro actor que sorprendió al público con su faceta dramática: Guillermo Francella.
En efecto, Francella no podría haberse convertido en mejor elección para el papel ya que la audiencia no lo tiene identificado en este tipo de papeles –sólo hay dos antecedentes en Vidas Robadas (2008) e Historia de un Trepador (1984)-y por eso resulta sorpresivo apreciar su versión del afamado delincuente. Interiorizado por la riqueza que contenía en su interior un personaje tan controvertido como Arquímedes Puccio, Francella logra sacarle hasta la última gota que las dos horas del filme le permiten.
La otra gran sorpresa del filme radica en la presencia de Peter Lanzani, un multifacético actor que está más que dispuesto a dejar atrás el rótulo de "Made in Cris Morena" y que a tan sólo un año de culminar la segunda temporada de Aliados ya protagonizó la obra musical Camila, estrenó recientemente en teatro Equus (que popularizó en la década de 1970 Miguel Ángel Solá y hace poco tiempo atrás Daniel Radcliffe, el actor de las películas de Harry Potter) y ahora se pone en la piel del traumado Alejandro Puccio con una versatilidad asombrosa. Quien subestima a este actor, mejor que vea este filme para redescubrirlo.
La trama del filme, brillantemente planificada, retrotrae al espectador a una zigzagueante narración que va y viene entre los primeros cinco años de la década de 1980 que convirtió a los Puccio en un clan dedicado al crimen, muy a pesar de la reticencia de algunos de ellos a participar de los secuestros.
Sorprende también la ambientación ya que, si bien la casa donde se filmó la película no es la que originalmente utilizó la familia como vivienda – aguantadero, se han cuidado los looks de los actores, los vehículos utilizados, los decorados e incluso los billetes que utilizan los personajes son pesos de la vieja denominación.
Claro que además de estos tres puntos, hay infinidad de causas para ir a ver El Clan pero en el cine lo que importa, o lo que debería importar, es la historia, y este filme presenta una narración impecable sobre un caso que atrapó a la sociedad argentina que no podía creer –y de hecho todavía hay vecinos de los Puccio que no lo creen- que una familia de clase alta se dedicara a un crimen tan  aberrante como el secuestro y el asesinato para mantener su nivel de vida.
El Clan, en definitiva, es un filme más que recomendable para ver y analizar, en contraposición con los tiempos que corren
CALIFICACIÓN: EXCELENTE

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