Crítica de Rogue One: A Star Wars Story


El genial director Gareth Edwards logró algo que ya se creía perdidio: recrear la magia de las primeras películas de esra interminable épica galáctica en base a una historia valiente, un elenco de destacadísimo y una genial puesta en escena.




Si alguien se animaba a decir que el británico Gareth Edwards iba a ser el responsable del mejor film sobre el universo Star Wars realizado en los últimos 35 años, yo le hubiera creído sin dudar ni un segundo. Porque eso de tomar un personaje como Godzilla, modernizar su historia, hacerlo interesante y hacer un film capaz de capturar la atención de un niño de segundo grado no es un mérito del que cualquiera pueda hacer gala, como le pasó a Roland Emmerich en el ´98. Pero él lo hizo.
Los directivos de Disney también se dieron cuenta de eso, y por tal razón Edwards fue elegido no para dirigir uno de los episodios en progreso sino para hacerse cargo de una historia que no despertaba mayor interés, dentro del tópico “A Star Wars Story”: cómo hicieron los rebeldes para robar los planes de la Estrella de la Muerte, la estación espacial que Luke Skywalker destruye en el ya legendario Episodio IV (1977).
El plan de Disney, que adquirió la franquicia en 2012, es bien sencillo: amortizar los más de 5 mil millones de dólares que le pagó a George Lucas por su creación. Y hasta ahora van por buen camino ya que entre diciembre de 2015 y los primeros meses de 2016 embolsaron 2 mil millones con el Episodio VII de J.J. Abrams.
Claro que entre los dos años que transcurrirán de espera entre los diversos episodios, Disney preparó "tentempiés" fílmicos como esta Rogue One, que a su vez cuenta con un elenco de lujo: la nominada al Oscar por La Teoría del Todo Felicity Jones, el mexicano Diego Luna, Mads Mikkelsen, Forest Whitaker, Donnie Yen y varios otros que no es aconsejable mencionar con el fin de dejar que el público se sorprenda.

La historia planteada en el film transcurre a lo largo de 15 años y muestra la búsqueda de Jyn Erso, la hija de un talentoso ingeniero llamado Galen, al que el Imperio obliga a trabajar en la ya mencionada estación espacial que todavía no es capaz de destruir un planeta de un solo disparo.
Claro que Jyn no lleva una vida normal y vive huyendo de planeta en planeta hasta que un comando, conformado por el capitán Cassian Andor (Luna) y el androide imperial reprogramado K-2SO, la libera de una prisión y le proponen rescatar a su padre a cambio de su ayuda. De ahí en más comienza una carrera contra reloj ya que los responsables de la Estrella de la Muerte comienzan a hacer las primeras pruebas entre algunos planetas y por eso, este equipo disímil irá incorporando más y más personajes que se unen a esta cruzada con destino improbable.

¿Por qué Rogue One es el mejor film de Star Wars en 35 años? Porque Gareth Edwards supo recrear a la perfección la atmósfera mística de los primeros relatos, con personajes que destilan carisma y talento para el festival de machaca interplanetaria que se desata ya en la primera media hora, y todo ellos casi sin recurrir a los personajes clásicos.
Hay una frase en la película que lo podrían resumir todo: “¿Cuál es el guerrero más peligroso? El que tiene una lanza y nada que perder” y eso es lo que le tocó a un tipo del talento de Edwards: una película con la que no tenía nada que perder y todo para ganar. Y él aprovechó la oportunidad como nadie.
Pero no se acaba ahí la festividad (que los fanáticos alaban segundo a segundo a los gritos, como de un recital se tratase) sino que la magnífica puesta en escena y las trepidantes batallas –aéreas, terrestres y hasta marinas- son de una exquisitez que no se veía desde los limitados (en lo referente al desarrollo técnico) días de El Imperio Contraataca (The Empire Strikes Back, 1981) de Irvin Kershner, película que figura primera en el ranking de cualquier fan de esta interminable historia.

Sin embargo, y si con todo esto no basta para hacer que el fanático vaya al cine a velocidad sublimínica, cabe resaltar que abundan las inmensas e constantes referencias a los otros films, algunos que ya se vieron en los tráilers como la aparición de Darth Vader –todavía con la voz de James Earl Jones- y otras como la aparición de naves, vehículos y armamentos que hasta ahora permanecían inéditos en la gran pantalla y que sólo eran conocidos por novelas, cómics, series animadas y juegos de Rol.
Rogue One es una experiencia que se disfruta minuto a minuto de 133, plenos de alegrías, tristezas, risas, llantos y todas las sensaciones que estas películas solían generar en un momento y, por una causa u otra (probablemente por la frialdad de los efectos computarizados), habían perdido hace rato. ¡Gracias Gareth Edwards por volvernos a hacer creer en la magia!
Ficha técnica

Título original: Rogue One: A Star Wars Story

País: Estados Unidos (2016).

Dirección: Gareth Edwards.
Guión: Chris Weitz, Tony Gilroy, de acuerdo a ala historia de John Knoll y George Lucas.
Fotografía: Greg Fraser.

Edición: John Gilroy.

Música: Michael Giacchino.
Intérpretes: Felicity Jones, Diego Luna, Alan Tudyk, Donnie Yen.
Distribuidora: Buena Vista/The Walt Disney Company. 133 min. ATP.
Calificación: Excelente

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