10 películas, documentales y series para que no se repita el Holocausto



Este viernes se conmemora un nuevo aniversario de la liberación de los prisioneros de Auschwitz por parte de las tropas soviéticas y con esta selección honramos la memoria de los más de 6 millones de muertos que dejó el nazismo.


Holocausto

Esta miniserie protagonizada por James Woods y Meryl Streep fue, junto a “Raíces”, un éxito televisivo a nivel mundial, además de narrar dos de los momentos más barbáricos de la historia de la humanidad: la captura, traslado y posterior trata de africanos en el continente americano y el Holocausto judío.
Lo cierto es que esta superproducción de la cadena NBC, que se extiende por cuatro episodios de 120 minutos cada uno, volvió a revolver un tema que muchos creían olvidado treinta años después de concluida la Segunda Guerra Mundial. La historia narra el derrotero de la familia Weiss, compuesta por el doctor Josef Weiss, su mujer Berta y sus tres hijos, desde que son deportados de Berlín hasta su arribo al gueto de Varsovia.
Al mismo tiempo, la miniserie muestra el otro lado de la campaña al reflejar la historia de la familia Dorf, que se convierten en fieles ejecutores de las órdenes de Adolf Hitler.

La Lista de Schindler (Schindler´s List)

Esta film de 1993 realizado totalmente en blanco y negro, y que supuso el primer Oscar de Steven Spielberg como Mejor director (y también como Mejor película) está a su vez basada en la historia real de Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre que utilizó sus habilidad en las relaciones públicas para ganarse la simpatía de los nazis y obtener así la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí, Schindler comienza a emplear a cientos de operarios judíos, que con sus magros costos de explotación le permiten prosperar rápidamente. Sin embargo, su gerente (Ben Kingsley), también judío, se esfuerza por ayudarlo en sus negocios, pues Schindler carece de conocimientos para dirigir una empresa, y esto ocasiona que el empresario reflexione y comience a organizar un plan para salvar cuántas vidas le sea posible incluyendo a la mayor cantidad de víctimas en una lista de trabajadores. Increíble la actuación de Ralph Fiennes como jerarca nazi.

La redada (La Rafle)

En la noche del 16 de julio de 1942, en Francia, unos 4.500 gendarmes del gobierno colaboracionista del Mariscal Pétain realizaron en en París a una gigantesca redada, en la que arrestaron a 13.152 judíos y los encerraron posteriormente en el Velódromo de invierno, en condiciones infrahumanas.
Si bien las órdenes de Pétain, que había firmado un pacto con Hitler y aceptado la ocupación de Francia por el ejército alemán, indicaban que se debía detener a 27.391 personas, una porción de la población que participó en la Resistencia, tanto pasiva como activa (a veces desde la función pública) permitió escapar a buena parte de los que habían sido previamente fichados y marcados con la estrella amarilla.

Auschwitz: Los Nazis y la “Solución Final” (Auschwitz: the nazis and the “Final Solution”)


Este documental, compuesto por seis episodios, se popularizó recientemente a través del canal de streaming Netflix, pero fue realizado en 2005 por la BBC y ahonda en la planificación y posterior ejecución del que es considerado como el peor campo de exterminio del nazismo.
La producción cuenta con una documentación invalorable: la reconstrucción del lugar, generada por computadora gracias a los archivos liberados por Rusia tras la disolución de la ex Unión Soviética, en 1990.

El Niño del Pijama a Rayas (The Boy in the Stripped Pajamas)

Es 1942 y Bruno (Asa Buterfiel) es un niño que ha debido mudarse de Berlín a una zona desolada junto a su padre (David Thewlis), a quien han ascendido en su trabajo.
La soledad del lugar, hace que Bruno trabe amistad con Shmuel (Jack Scanlon), un niño que vive aislado al otro lado de una cerca, y que vive vestido con un pijama a rayasa, al igual que todos sus amigos y familiares.
Bruno no tardará en conocer las causas del encierro de Shmuel y su inocencia se borrará para siempre de su vida.

La Vida es Bella (La vita è bella)

En Italia, un hombre de origen judío llamado Guido (Roberto Benigni) se enamora y se casa con Dora, una mujer comprometida con un fascista, con quien además tiene un hijo. La incorporación de Italia a las fuerzas del Eje, ocasiona que en ese país se inicie la persecución y encarcelamiento de los judíos, y es entonces cuando Guido, su hijo y su tío son detenidos y enviados a un campo de concentración. Dora exige ser llevada con su familia aunque al llegar todos son derivados a diferentes sectores, incluida la cámara de gas, donde envían al tío.
En tan terrible contexto, Guido, un optimista a toda prueba, buscará hacerle creer a su hijo que todo se trata de un juego en el que, cumpliendo con las reglas del lugar, se ganan puntos.

El Pianista (The Pianist)


El polémico director Roman Polanski consiguió realizar la que quizá sea su mejor película, basándose en la historia de Wlasyslaw Szpilman (Adrien Brody), un pianista polaco de origen judío que es enviado junto a su familia al gueto de Varsovia y de allí a Treblinka.
Sin embargo, Szpilman logra escapar con ayuda de un amigo y comienza allí un derrotero que lo llevará a refugiarse en diversas casas, incluida la de un oficial nazi.
En 2002, Polanski se animó al desafío de realizar una película que pudiera competir en crudeza y desolación con La Lista de Schindler aunque centrada en la figura de un solo hombre, encarnado por el inigualable Adrien Brody.
La aventura le valió tres premios Oscar al mejor director, Mejor actor y Mejor guión adaptado.


Monsieur Batignole

Monsieur Batignole (Gérard Jugnot) es un comerciante que, en la Francia ocupada de 1942, trata de llevar una vida normal más allá del miedo y la intimidación ejercida por los alemanes.
Su situación es privilegiada ya que negocio es próspero debido a que el novio de su hija, un colaboracionista nazi llamado Pierre-Jean Lamour (Jean-Paul Rouve), le consigue ingresos extra organizando banquetes para el ejército de ocupación.
Lamour, un escritor mediocre, delata a la familia Bernstein, vecinos de los Batignole, y de una posición más acomodada; y consigue que sus bienes sean confiscados y entregados a los Batignole.
Con sus nuevas adquisiones, Batignole inicia una relación más estrecha con los alemanes, y todo parece ir bien hasta que un día, justo cuando está ofreciendo una fiesta en su casa para los alemanes, toca a la puerta una inesperada visita: el pequeño Simon Bernstein (Jules Sitruk), que ha logrado escapar y regresó a su casa para reencontrarse con su familia.

Riphagen

La biografía del criminal holandés Andries Riphagen, que provocó las muertes de cientos sus conciudadanos de origen judío, a los que chantajeaba con no revelar su identidad a cambio de objetos de valor.
Al finalizar la guerra, Riphagen fue detenido aunque logró huir a la Argentina en 1946, donde donde colaboró con Juan Domingo Perón en la creación de su Servicio de Inteligencia. Tras la caída del mandatario, viajó a Suiza, donde murió en una clínica en mayo de 1976, sin haber sido juzgado por sus crímenes.
La realización de esta película no estuvo exenta de polémica luego de que la productora holandesa Pupkin Film publicara un aviso en Internet en la que buscaba a actores extras "que sean realmente judíos y tengan un aspecto de judío" y que no debían lucir demasiado “anchos” debido a la ropa disponible para su vestuario.

Shoah

Considerado por algunos como el mejor documental filmado alguna vez sobre el Holocausto, esta producción de diez horas de duración se estrenó en 1985, cuarenta años después de la liberación de Suchwitz.
Su director, el francés Claude Lansmann pasó diez años filmando los testimonios de víctimas, testigos y verdugos de judíos durante la Segunda Guerra Mundial a lo largo de 14 países.
Sin embargo, lejos de dejar que los entrevistados se explayen libremente, Lansmann interviene activamente con preguntas que, para sorpresa del espectador, logran movilizar inclusive a los colaboradores del nazismo, como la capacidad de un horno crematorio o la cantidad de vagones de un tren. Esto se aplica también con las víctimas y los testigos de la barbarie que, a pesar de su negativa a seguir hablando para evitar rememorar detalles escabrosos, son arengados por el director que justifica su falta de sensibilidad bajo la excusa de “deber moral”.

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