Crítica | Moana, un mar de aventuras: una ola de buen gusto




La nueva película de Disney para este verano retoma el concepto de las princesas pero alejándolo bastante de los estándares tradicionales y agregándole grandes dosis de aventura.
 


Con bastante atraso, llega por fin a las pantallas locales Moana, la última producción de Walt Disney Studios que en los últimos tiempos no paran de anotar golazos de taquilla con muy recomendables productos animados.
En esta ocasión, la película llega con el aliciente de que sus creadores son responsables también de otros grandes éxitos de la compañía como Alladin, La Sirenita y La Princesa y el Sapo; y eso le pone un peso extra a esta producción que debe alcanzar a las dos primeras en calidad y, por sobre todo, en cantidad.
Puestos a calificar al filme, su desarrollo respeta la típica estructura de aventuras de princesas (una joven debe demostrarle a sus mayores que está a la altura de las circunstancias y por eso emprende un largo viaje de crecimiento) que, sin embargo, encuentra la frescura en un cambio radicar del escenario en el que se lleva a cabo la acción: el mar.


Moana es una princesa, sí, y adolescente, también, pero en una isla de la Polinesia que se ve en peligro cuando una antigua maldición comienza a destruir el reino que alguna vez será suyo. Por eso, y en contra de los consejos paternos, la joven se hará a la mar en busca de un semidiós que dio origen a este maleficio en una aventura y luego desapareció.
De esta manera, la princesa convence al poderoso Maui de unirse a ella en su viaje, y él, a regañadientes, promete ayudarla a convertirse en una experta navegante como lo fueron sus ancestros. Juntos atravesarán el océano en un viaje lleno de acción, en el que se encontrarán con enormes y feroces criaturas e imposibles desafíos. Por supuesto que el camino a cumplir la misión, la princesa descubrirá lo que siempre persiguió: su propia identidad.
El cambio de aire le da a esta película una suerte de originalidad que no es tal pero que funciona en lo estético, al tiempo que los diseños de los personajes, muy trabajados desde lo artístico, le agregan un nivel de calidad imponente. Cabe recordar que Zootopia, la anterior producción de Disney se convirtió en una de las 5 películas más taquilleras del 2016, por lo que el estudio calcula cuidadosamente sus movimientos.
El desarrollo del film, a su vez, es vertiginoso y una vez iniciada la acción ya no para, enfrentando a Moana con su familia, el semidiós Maui, piratas del mar y monstruos marinos, entre otras criaturas, con lo que el aburrimiento pasa a ser un concepto ajeno cuando se paga la luz.

Pero el punto más alto de Moana es cómo se toma en broma el género y genera momentos paródicos. “¿Cómo no me dí cuenta de que eres una princesa? Eres una niña que viaja sola con un animal místico”, le dice Maui a la protagonista en un tramo del film, como para ejemplificar por dónde viene la mano.
En definitiva, después de la decepcionante “Sing”, los niños (y grandes) se merecen una buena película animada para alejar el calor y Moana es algo mucho más que refrescante.

Calificación: Muy buena

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Crítica | Mi Villano Favorito 3: el viejo truco del hermano gemelo

Crítica | El Planeta de los Simios: La Guerra