Crítica | Luz de Luna: conmovedor narco drama



La segunda película de Barry Jenkins ("Remedio para melancólicos”) es un relato descarnado de la marginación que desprende una desbordante sensibilidad.

Chiron es un niño afroamericano al que sus compañeros de colegio persiguen para golpearlo por ser diferente. Y no que es que Chiron sea el más estudioso del grado ni nada similar. Él es solamente “diferente” y eso a sus compañeros les molesta, y mucho, por eso lo agreden allí, dondequiera que vaya.
Pero el niño conoce a Juan, un hombre que se hace cargo de criarlo y de convertirse en un “padre del corazón” que Chirón no tuvo porque su madre, una prostituta adicta a las drogas, no sabe quién es.
El niño se transformará en joven, y luego en adulto y buscará ese cariño que la vida le ha negado, y también una identidad sexual que nunca se ha atrevido a explorar luego de una experiencia errática que tuvo en la secundaria.
Este es el argumento de Luz de Luna, un film que, a primera impresión, puede llevar a algunos espectadores a preguntarse por qué se ha convertido en uno de las obras más nominadas para los premios Oscar de 2017.
La respuesta inmediata hay que buscarla en el boicot que los actores afroamericanos de Hollywood Will Smith y su esposa Jada Pinkett- llevaron a cabo contra la ceremonia del 2016 bajo el lema #OscarsSoWhite (Los Oscars son tan blancos) en repudio a, precisamente, la ausencia de actores de color entre los nominados por segundo año consecutivo. “Uno es posible, dos ya es algo a destacar”, deben haber pensado, y con justicia.
–algunos de ellos de renombre como
Lo cierto es que este año, la Academia tomó nota y por eso pasaron de la carencia a la abundancia (muy disimulado lo de esta gente) con nominaciones. Solamente entre las seleccionadas para competir por Mejor película, hay tres películas protagonizados por un elenco de color.
Luz de luna es una de ellas y, sin hacer mucho mérito, se ha hecho con ocho posibilidades de llevarse una estatuilla. Sin desentonar con el resto de los nominados, y a diferencia de lo que ocurrió en los últimos dos años, la película, si bien conmovedora, no es una obra tan destacable como para ocupar ese lugar, pero los miles de miembros de la Academia dicen que sí así que ahí está.
Lo que sí es muy destacable es el elenco, encabezado por Mahershala Alí, el actor de House of Cards que aquí compone a Juan, un hombre que se hace cargo de Chiron al tiempo que se gana la vida como traficante de drogas. La dicotomía que Ali le imprime al personaje en su corta pero efectiva estancia en pantalla se queda a lo largo de toda la película y se convierte en uno de los motivos de porqué el espectador tiene que verla.
La segunda actuación destacable es por triplicado ya que se trata de Alex Hibbert, Ashton Sanders, y Trevante Rhodes, los actores que interpretan al personaje de Chiron a lo largo de tres etapas de su vida (10, 16 y 26 años) y que deben encontrarle el punto justo a ese joven que, marginado y con todas las cartas en contra, trata de sobrellevar su vida de la única manera que conoce.
El resto del elenco también juega a favor de este film, igualito-igualito a muchos otros de su género pero  que cumple con el doble requisito estar protagonizada por actores de color y de estar filmada de manera políticamente correcta, ambos requisitos que el Oscar no puede dejar pasar este año para congraciarse con las minorías.  
Ficha técnica:
Título original: "Moonlight" 
País: Estados Unidos (2016) 
Dirección: Barry Jenkins. 
Guión: Barry Jenkins, según la historia de Tarrell Alvin McCraney. 
Fotografía: James Laxton. 
Edición: Joi McMillon, Nat Sanders. 
Música: Nicholas Briteli. 
Intérpretes: Mahershala Ali, Shariff Earp, Wyatt Cenac, Tracey Heggins, Duan Sanderson. Distribuidora: Diamond Films. 111 min. SAM16.
Calificación: 7 

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