Se viene Ghost in The Shell con Scarlett Johansson



Se viene una adaptación con actores del famosísimo manga de Masamune Shirow, protagonizado por Scarlett Johanson y dirigido por el responsable de Blancanieves y el Cazador. ¿Qué puede salir de todo esto? 

El fantasma en la máquina (del manga)
El ciberpunk es uno de los subgéneros de la ciencia ficción que más adeptos ha cosechado desde su Bruce Sterling y William Gibson presionaron la tecla de “inicio”. Las distopías futuristas en las que la tecnología no tiene límites pero no ayuda a mejorar el nivel de vida de las masas, y da lugar a historias en las que los que menos tienen son capaces de poner a megacorporaciones de rodillas con un simple microchip, se ganaron el favor literario de miles y miles de lectores, que adoptaron términos como “cyborg”, “hackers” y “ciberespacio” como un preludio del futuro.
concepción allá por la década de 1980 cuando los pioneros
En este marco, varias de las obras cumbre del manga llegaron al público subidas al tren (bala) del ciberpunk; y su encumbramiento les valió también sus correspondientes adaptaciones al animé tanto o más celebradas. Estamos hablando de clásicos como Akira y, la que nos importa en esta ocasión, Ghost in the Shell.
Entre abril de 1989 y noviembre de 1990, la revista antológica Young Magazine de la editorial Kodansha publicó la serie Kōkaku Kidōtai (Mobile Armored Riot Police) del prolífico Masamune Shirow,  que aprovechó para colocarle el subtítulo The Ghost in the Shell, frase inspirada en el título del libro Ghost in the Machine del polaco Arthur Koestler, muy a pesar de sus editores.


La historia hace foco en la Sección 9 de la Seguridad Pública, un cuerpo de elite compuesto por militares y detectives de policía, y entrenado para investigar la corrupción gubernamental y corporativa, y responder a amenazas terroristas de todo tipo, inclusive la cibernética.
Lo cierto es que Shirow desarrolló (en pleno siglo XX) un escenario en el que las personas pueden incorporar tecnología “cyberbrain”, para interactuar con las redes de comunicación. Pero mientras que algunos reemplazan sólo algunas piezas de sus encéfalos con chips, otros han necesitado sustituir prótesis corporales (y a veces su cuerpo entero) para salvar sus vidas, como la mayor Motoko Kusanagi –líder de la Sección 9-, que sufrió un accidente durante su infancia que la dejó al borde de la muerte. Asimismo, esta manipulación cerebral despierta en el lector un interrogante: ¿es la conciencia algo con lo que se nace o puede ser obtenido artificialmente?
Pero esto, que para muchos puede ser el sueño del Terminator propio, tiene su lado negativo y es que la tecnología cyberbrain puede ser “hackeada” por terroristas cibernéticos para cometer todo tipo de crímenes.

 
En 1997, Young Magazine publicó la secuela, Ghost in the Shell 2: Man Machine Interface (1997), que luego se compiló en dos tomos o “tankōbon” llamados Ghost in the Shell: Solid Box y Ghost in the Shell 1.5: Human-Error Processor











 

Ghost in the Screen

En 1995 se estrenó en Japón el primer film animado de Ghost in the Shell, dirigido por el consagrado Mamoru Oshii -el de Patlabor 2 (1993)- y basado en el caso del “Puppet Master”. El film se convirtió en un clásico instantáneo que  no sólo marcó una época en la animación sino que influenció notablemente en películas de Hollywood como The Matrix (1999) de los hermanos Wachowski. Inclusive, Oshii fue convocado para trabajar en uno de los cortos de la antología Animatrix (2003), pero sus compromisos con Ghost in the Shell: Innocence no se lo permitieron. 


Esta secuela, que tuvo un presupuesto de U$s 20 millones, se estrenó en 2004 y fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Innocence está ligeramente basada en dos de los episodios del manga (“Robot Rondo” y “Phantom Fund”), pero sigue una línea narrativa creada por Oshii, plagada de referencias científicas y filosóficas que incluyen  a La Biblia y al budismo, lo que le generó algunas críticas por su complejidad.  

Mientras se filmaba Innocence, en 2002 llegó a la TV Ghost in the Shell Stand Alone Complex una serie animada que narraba una versión alternativa del manga y el primer film, e incluía una historia titulada  Laughing Man and Individual Eleven”, sobre un grupo terrorista que se convertiría en el eje de la segunda temporada, Ghost in the Shell: S.A.C. 2nd GIG, estrenada en 2004 en Japón. Tras una serie de OVA´s que adaptaban la serie, llegó el final con la edición de Ghost in the Shell: Stand Alone Complex - Solid State Society (cada vez más largos estos títulos, ¡pufff!) en 2006.



En 2008, llegó la reedición del film original con una versión 2.0 que traía como novedad una mejora en el audio y el añadido de gráficos 3D en algunas escenas. Un chiche para coleccionistas, en pocas palabras.
Finalmente, en 2014 llegó Ghost in the Shell: Arise, cuatro OVA´s estrenados a lo largo de un año que luego se recopilaron en una serie de TV de 10 episodios del mismo título (Kōkaku Kidōtai: Arise - Alternative Architecture) con dos episodios inéditos. Arise tiene a Kazuchika Kise como director y al escritor y guionista Tow Ubukata como ideólogo principal, mientras que el prolífico Cornelius se unió al proyecto como musicalizador, y la actirz Maaya Sakamoto (que hace la voz de la protagonista) vocalizó algunos temas.

El último trabajo animado, hasta el momento, es Ghost in the Shell: The New Movie, una nueva aventura de la mayor Kusanagi realizada por el mismo equipo de Arise, serie a la que continúa en la cronología.


Scarlett in the Shell

Con un expediente plagado de éxitos, no era de extrañar que la maquinaria de Hollywood se interesara tarde o temprano por esta este “Fantasma en el Caparazón”. Y así fue que en el 2008, DreamWorks –que distribuía Ghost in the Shell 2 en los Estados Unidos- y Steven Spielberg compraron los derechos para realizar una “live action” de la historia original.
Con un guión que pasó por las manos (y los dedos) de Jamie Moss, Laeta Kalogridis, William Wheeler y Jonathan Herman, la película encontró su director finalmente en 2014 cuando Rupert Sanders –el de Blancanieves y el Cazador (Snow White & the Huntsman, 2012)- firmó para hacerse cargo de la aventura.

El siguiente paso fue elegir a la protagonista, ya que no cualquiera podía ponerse en la piel de la mayor Motoko Kusanagi. La protagonista de El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street, 2014), Margot Robbie, era la primera opción, pero como ya se había comprometido a filmar en El Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016), la producción encontró a su cyborg perfecta en la no menos bella Scarlett Johansson, la Viuda Negra de Los Vengadores (Marvel´s The Avengers, 2012).
Al igual que ocurrió con la Godzilla (2014) de Gareth Edwards, el director emprendió un casting multinacional con el objeto de vender la película en todo el mundo. De esta manera, además de Johansson, fueron de la partida Pilou Asbaek (Batou), Takashi Kitano (jefe Daisuke Aramaki), Juliette Binoche (Dra. Ouélet) y Michael Pitt (Kuze, The Laughing Man). Esto suscitó varias críticas ya que tanto la protagonista (Johansson) como el villano son norteamericanos, pero tras la difusión del primer tráiler a fines de 2016, la cosa se calmó bastante.
Asimismo, Sanders prometió que no todo en el film será acción y  explosiones sino que también habrá espacio para lo “curioso y reflexivo” y le aseguró a la revista Empire que su película, que está basada en Stand Alone Complex no será otra versión “de mierda” hollywoodense.
De esta manera, en marzo de 2017, llegará a los cines argentinos este nuevo intento por occidentalizar a un clásico del animé -recordemos la Dragon Ball La Evolución (Dragon Ball Evolution,  2009)- y la respuesta del público será la que determine si será el último o no.


Publicado en la revista CFyB #17

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