25 años de Batman Returns


Esta semana se cumplen 25 años del estreno de Batman Vuelve (Batman Returns) , una de las mejores películas del encapotado y es por eso que publico una nota que realicé para la revista Power (una hermana de Comiqueando), centrada en las aventuras fílmicas de Batman.


El director limado

La primera película de Batman fue el éxito indiscutido del ´89. Con una inversión de U$S 35 millones recuperada en el fin de semana del estreno, era inevitable por parte de los productores el hablar de una secuela.
Sin embargo, el director Tim Burton, que pasó de ser un freak marginado de la Disney a la vanguardia del mainstream hollywoodense, no estaba todo lo feliz que hubiese deseado. Su visión del personaje no había podido ser llevada a cabo por presiones de la Warner que estaba más interesada en vender merchandising de Batman que en mostrar a un oscuro y solitario vigilante preocupado por impartir justicia en su ciudad.
Con un contrato que lo obligaba a hacerse cargo de la inevitable secuela, Burton encaró la realización de dos proyectos personales que tenía bastante relegados: El Joven Manos de Tijera (Edward Scissorhands, 1990) y El Extraño Mundo de Jack (The Nightmare Before Christmas, 1994).

Con la primera película ya estrenada y la segunda en proceso de animación, el director consiguió por fin el tiempo que necesitaba para dedicarse a Batman Returns o Batman Vuelve como se la conoció por estos pagos.
Contando con todo el apoyo del estudio Warner Bros. , Burton se trajo consigo a su nueva socia y productora, Denise Di Novi, una mujer con una especial predilección por “proyectos extraños de personajes fuertes” según sus propias palabras.
Uno de los primeros objetivos del director y los productores era resaltar la figura del protagonista que había sido opacada en extremo por el Joker de Jack Nicholson en la primera parte. Pese a esto, Burton se mantuvo firme en la elección de Michael Keaton como Bruce Wayne/ Batman aduciendo que nadie podía desdoblarse tan bien como este actor a la hora de interpretar al personaje y su alter ego.
Keaton agradeció el voto de confianza e inmediatamente se anotó en un curso de lenguaje corporal y en el gimnasio más cercano para recuperar los músculos que el personaje requería, amén de retomar un riguroso entrenamiento bajo la guía del campeón de artes marciales y kickboxing, Dave Lea. Para darle una manito, la producción rediseñó también el traje de Batman haciéndolo más estilizado y moderno.
El guión fue escrito por Wesley Strick y Daniel Waters basándose en un boceto de  Sam Hamm, el guionista de la primera entrega, y tiene como villanos invitados a Catwoman y Penguin.



La candidata ideal para interpretar a la gata era Madonna quien vivía su momento de gloria gracias su interpretación de femme fatale en Dick Tracy, el lanzamiento de su libro de desnudos y su disco Erotica. Conseguir el papel hubiese significado para Madonna la guinda de la torta pero en su lugar fue elegida Annette Bening quien a su vez quedó embarazada de su esposo Warren Beatty y debió ceder el papel a otra actriz. Lejos de volver a Madonna, Burton seleccionó a Michelle Pfeiffer, la sensual protagonista de Los Fabulosos Baker Boys, para dar vida a la villana.
Por el lado de Penguin (o El Pingüino), todos los rumores apuntaban a Dustin Hoffman pero fue finalmente Danny De Vito  el (¿des?) afortunado ganador de la contienda.
Hubo también un intento de incluir a Robin, el leal y arriesgado ayudante de Batman aprovechando la “resurrección” del personaje en los comics pero la idea de Burton de convertirlo en un chico de la calle afro americano no cayó bien en Warner. El ascendente Marlon Wayans fue apalabrado para interpretar a un Robin más cercano al de la historieta The Dark Knight Returns que al conocido por el público pero todo quedó en la nada.


Había una vez un circo



La historia de Batman Returns retoma al personaje algún tiempo después de los acontecimientos de la primera película, nuevamente en soledad tras la partida de la fotógrafa Vicky Vale.
Gotham City es aterrorizada por la banda del Circo del Triángulo Rojo, un grupo de dementes escapados de algún psiquiátrico que salen de la nada a producir desmanes. Batman se enfrenta a ellos con todo su bati arsenal pero, si bien los hace huir, no logra atraparlos.
Paralelamente, el ambicioso empresario Max Shreck asesina a su secretaria, Selina Kyle, arrojándola desde una gran altura tras comprobar que ésta ha descubierto algunos de sus chanchullos.
Varios toldos amortizan la caída de Selina quien aterriza justo en medio de un baldío donde varios gatos la muerden hasta revivirla. Una vez en su casa, Selina sale del shock y adopta la identidad secreta de Catwoman, una antiheroína de fatales costumbres.
Oswald Cobblepot, un descendiente de alta alcurnia abandonado por sus padres tras su nacimiento, ordena a la banda del Circo capturar a Max Shreck a quien chantajea con mostrar sus secretos al mundo si no lo ayuda a recuperar su herencia. Shreck manipula a Cobblepot para convertirlo en su títere y tomar el mando de Gotham City desde las sombras.
Penguin utiliza a sus secuaces para sumir a Gotham en el caos y derrocar al alcalde con intenciones de hacerse elegir él mismo para ese puesto tras captar la atención del público y obtener sus favores.
Batman, que conoce las verdaderas intenciones de ambos villanos, decide hacer justicia por mano propia pero no cuenta con un componente sorpresa en esta ecuación de personajes: Catwoman, la mujer de la que se enamora en sus dos identidades.

Luces apagadas, cámaras, acción


Es evidente que Tim Burton se divirtió a sus anchas durante la filmación de esta película. “Hay un murciélago, una gata y un pingüino – comentaba el director por esos tiempos-. ¡Esto es una película sobre animales!”.
El apoyo del estudio se dejó ver en una puesta en escena que alcanzaba momentos de absoluta desolación y oscuridad con tomas realizadas –efectos especiales mediante- desde los techos de lúgubres e infinitos edificios que servían de mirador a Batman. Toda esta oscuridad se contrarrestaba con la festiva Gotham City vista en la primera película de un modo más que evidente, algo que también se reflejaba en la banda sonora con los góticos de Siouxie and the Banshees reemplazando a Prince. Y una vez más Danny Elfman se hizo cargo de agregarle las melodías de fondo a las escenas dando a luz uno de sus mejores trabajos.
El director tampoco dejó de lado la marginación, otra de sus recurrentes (aunque por entonces novedosas) obsesiones, y esto se ve reflejado en los protagonistas. Batman Returns está protagonizada por tres marginados. Bruce Wayne es un millonario que vive solo en una enorme y lúgubre mansión donde se abstrae en sus pensamientos y sólo responde al llamado de la bati señal o de su secretaria cuando tiene una reunión importante.


Selina Kyle es una mujer solterona a quien su jefe hostiga en forma verbal, los hombres le huyen y sólo encuentra compañía en los gatos que alimenta. Su vida social se ve reducida a dejarse ella misma mensajes en el contestador automático de su casa para recordarse cosas.
La historia de Oswald Cobblepot, en tanto, lo sitúa como el primogénito de una acaudalada familia de Gotham que no duda en abandonarlo a su suerte por su poco agraciado aspecto de ave y por una extraña afición por liquidar a las mascotas de la casa.
Y para completar este cuadro pintado con oscuras acuarelas, está la banda del Círculo del Triángulo Rojo compuesta por todos los huérfanos y niños abandonados que Penguin fue reclutando a lo largo de su trágica existencia en las cloacas de Gotham City. Con la inclusión este grupo, Burton se anotó otro poroto en su lista de fetiches, en este caso un circo de marginados y freaks, algo que también se pudo ver en otras películas del director como La Gran Aventura de Pee Wee y El Gran Pez.

¡Santas secuelas!


De esta manera, Batman Returns se ve a la lejanía como algo más parecido a un enorme y costoso capricho de Tim Burton que a una historieta del personaje en cuestión.
No hay trabajo de detective para Batman, que la tiene bastante simple para darse cuenta de quienes son los malos y además el guionista, que parece haber olvidado leer la Biblia del personaje, hace que Batman lance a un matón con una bomba atada dentro de un pozo hacia una muerte segura. Craso error. Los personajes secundarios siguen sin encontrar su rumbo. Gordon (Pat Hingle) se limita a dos apariciones forzadas para justificar su sueldo y Alfred (Michael Gough) sólo le sirve el almuerzo a Wayne al tiempo que le da consejos para conquistar a Selina.
Pero el punto en que el vaso se rebalsa, quizá por transcurrir casi al final de la película, es cuando Bruce Wayne decide revelar su identidad delante de la galería de villanos como un adolescente enamorado que olvida sus prioridades. Menos mal que todos mueren y su secreto queda a salvo.
Aun cometiendo estos graves “delitos”, Batman Returns resulta ser –a criterio de este redactor- la mejor de las cuatro películas realizadas siguiendo esta “continuidad” fílmica.
Los actores están bien caracterizados aunque Michael Keaton sigue sin poder lucirse frente a un Danny De Vito malísimo, una Michelle Pfeiffer en la cumbre de su sensualidad (de la que aun no ha bajado) que no se termina de decidir por un bando u otro; y un Christopher Walken impagable, algo que le valió volver a trabajar con Burton en La Leyenda del Jinete sin Cabeza.
Batman Returns resultó ser un pequeño fracaso para Burton. Si bien la película recaudó162 millones de dólares sólo en USA contra 80 millones de inversión, la cifra estaba bastante lejos de los u$s 250 millones de la primera parte y eso derivó en la elección del nefasto Joel Schumacher para dirigir la siguiente entrega.
Para colmo de males, Burton se comió una acusación de antisemita por parte de gente que sostenía que tanto la nariz de Penguin como el apellido del personaje de Walken –los dos villanos- eran típicamente judíos. 


El director, a su vez, terminó tan impresionado por la perfomance de Michelle Pfeiffer que se propuso hacer una película sobre el personaje. El proyecto durmió por años en los cajones de la Warner hasta que fue resucitado en el 2004 con Halle Berry como protagonista y Sharon Stone como la malvada de turno. Pero de Burton y Pfeiffer ni noticias.





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