¿Qué es Watchmen?



Soy Leyenda


Tras las “invasiones inglesas” de guionistas y dibujantes que sufrió DC Comics a principios de los años ´80, los resultados no se hicieron esperar. Títulos “de descarte” como Swamp Thing lograban una notable mejora en calidad y ventas al tiempo que se iba armando una movida editorial que iba a llegar a su cenit en el año 1986.

Ese año DC terminaba de editar Crisis on Infinite Earths y se preparaba a relanzar a todo su universo de personajes. Pero también fue ese el año en el que la editorial de Batman y Superman se decidió a poner toda la carne en el asador y se arriesgó por vez primera a editar material para el público adulto. Lo que en Francia era una realidad, En EEUU era una utopía pero en algún momento, y con la industria en detrimento, alguien tenía que arriesgarse.

DC lo hizo y ganó. Con The Dark Knight Returns (de Frank Miller, ver el especial de Frank Miller) y Watchmen, la editorial abrió una veta que al día de hoy permite la existencia del sello Vértigo.


Cazadores de Mitos

En 1983, DC le había comprado a Charlton Comics algunos personajes como Blue Beetle, Captain Atom, Nightshade, Peter Cannon Thunderball, The Peacemaker y Question. Alan Moore se enteró de esta adquisición y se puso en contacto con el Editor Dick Giordano, quien había trabajado en la Charlton y se había hecho cargo de la operación.


Moore le pidió a Giordano los personajes para trabajar en una historia que ya venía masticando desde hacía tiempo aunque pensando en los Mighty Crusaders de la línea de superhéroes de Archie Comics. Giordano vio que el plan de Moore iba a culminar con varios de estos personajes -que él había aprendido a querer- muertos, heridos o sustancialmente cambiados y lo animó a que cree sus propios personajes.

No le tomó mucho tiempo a Moore crear unas analogías de todos esos seres y encontrar un dibujante que supiera plasmar todo lo que tenían en mente.

“Enseguida me di cuenta de que si escribía lo suficientemente bien a los personajes, de manera tal que los lectores se sintieran familiarizados con ellos, la idea iba a funcionar”, recuerda Moore.

Luego de trabajar juntos en historietas como Time Twisters: Chrono Cops (publicada en la 2000 AD #310). Moore sabía que Dave Gibbons era el artista indicado para dar vida a todo el universo que él había creado. Gibbons había probado que podía dibujar ambientaciones de cualquier índole y se manejaba muy bien con la ciencia ficción. A su vez, Gibbons incluyó en el proyecto al colorista John Higgins con quien mantenía una gran amistad gracias a las numerosas colaboraciones que habían mantenido.


Seis para Triunfar

Los personajes de la Charlton fueron transformados radicalmente.

El soso Blue Beetle había pasado a ser Nite Owl, un inventor que combatía al crimen con artilugios al estilo de Batman, lucía como un Clark Kent gordo, tenía una nave y se excitaba con disfraces de superhéroe.

El Peacemaker dejó de lado toda su parafernalia emocional para transformarse en The Comedian, un personaje que podrían competir (y ganar) en sadismo con cualquiera creado por el irlandés Garth Ennis.

Nightshade, en tanto, se amalgamó con Black Canary y Phantom Lady para darse a conocer como Silk Spectre, una heroína que fue “obligada” por su madre a seguir con el legado.

Peter Cannon “Thunderbolt” siguió siendo el hombre más inteligente (y ágil) del mundo pero su nombre cambió a Adrian Veidt, el hombre que bajo el alias de Ozymandias logró crear un imperio millonario con su imagen.

El caso del Captain Atom fue bastante particular ya que, para su concepción, Moore se interiorizó a fondo sobre todas las teorías físicas de los campos cuánticos. De esta manera, nació el Dr. Manhattan quien supo ser Jon Osterman, un científico que participó de un experimento fallido que lo transformó en un ser de energía cuántica que conserva, por fortuna para los lectores, sus sentimientos.

Y en cuanto a Rorschach, se podría llegar a la clásica conclusión de que es una analogía de The Question (algo que es cierto) pero también se puede decir que es muy parecido a otro personaje de Ditko llamado Mr. A. Este personaje, al igual que Rorschach tenía problemas para ver los grises que existen entre el bien y el mal y lo expresaba dejando unas cartas (mitad blanca mitad negra) allí donde se aparecía mientras que el de Watchmen se usaba una máscara blanca con manchas negras como las del famoso test.

Claro que para estos pseudo héroes de la Charlton también necesitaban una cierta reminiscencia de sus originales y ahí es donde entraba el genio de Dave Gibbons y John Higgins. Gibbons logró adaptar ciertos aspectos de los personajes originales y aplicarlos a los nuevos sin llegar a resaltarlos. Incluso, se dio el lujo de darle al Dr. Manhattan el mismo color de piel que una de sus mejores creaciones (Rogue Trooper) en un intento por diferenciarlo del Captain Atom.



Misterioso Asesinato en Manhattan

La delicada situación que imperaba en el mundo en los años ´80 fue suficiente para inspirar a Moore. Así como el barbado guionista había proyectado un futuro funesto durante el gobierno de Margaret Thatcher, los años finales de la Guerra Fría decidieron el trasfondo de Watchmen.

La historia comienza en un 1985 alternativo, donde Nixon ha conseguido ser reelecto indefinidamente como presidente tras ganar la Guerra de Vietnam (que siempre fue un hemorroide muy grande en la historia yankee) gracias a su arma más poderosa: el Dr. Manhattan.

En esta ucronía, ya no hay superhéroes en actividad debido a que tanto el gobierno como la misma población los ha erradicado. Los únicos remanentes de la justicia por mano propia son los ex miembros de The Minutemen, un grupo que sigue un legado iniciado en la década del ´40 por otra generación de héroes.

El hecho que da inicio a la historia es el brutal asesinato de uno de los Minutemen –The Comedian- que aún trabajaba para el gobierno. Esto ocasiona que Rorschach, que además de sucio es paranoico, comience a escarbar un poco en la basura que dejó atrás el finado.

Rorschach va en busca de sus ex camaradas para que lo ayuden pero éstos se niegan sistemáticamente a seguirlo. Ante esta inicial negativa, el enmascarado deberá tratar de lidiar con los escollos por sí mismo.


Genios y figuras


Con Watchmen, Moore probó una vez más que puede escribir novelas en lugar de comics. Y no es porque al inglés se le dé por la prosa pura sino más bien porque describe cada cuadro como si fuera una pintura.

“Trabajé con toda clase de guiones: desde híper detallados hasta telegráficos. Pero lo más importante para un artista es sentir que el escritor no que te deja la pelota en medio de la cancha para que te arregles solo. Además yo prefiero tener guiones muy detallados antes que uno sencillo.”, explicaba Dave Gibons en una entrevista.

Pero mucho de esos guiones pertenecían también a la inventiva de Gibbons. “Alan y yo hablábamos mucho antes de que él escribiera un número y de esta manera yo tenía mi oportunidad de meter cosas en el mismo. Pero las palabras son todas de él y los dibujos míos. Así es como lo queríamos.”, comentaba el artista.

La historieta mantiene una estructura típicamente europea, con nueve cuadros por página en los que Moore y Gibbons no deja nada librado al azar. Sin ir más lejos, y para ejemplificar, el capítulo número cinco (Fearful Smetry) está realizado de tal manera que los cuadros son presentados en forma inversamente proporcional, es decir que el primer cuadro de la primera página es un equivalente al del final del ejemplar, y así sucesivamente hasta que todo se une en la página central donde Ozymandias le da una paliza a un agresor. Una delicia visual pocas veces vista.

Hay además joyitas como haber publicado una miniserie de éxito sin tener a los protagonistas en las tapas, algo que horrorizó a muchos editores antes de lanzarla a la venta.

Pero no son esas las únicas proezas visuales que estos dos monstruos del noveno arte han dejado plasmadas en Watchmen. Dentro del comic, se puede leer, en algunos ejemplares, otra historieta llamada “Tales of the Black Freighter” que funciona como una gigantesca alegoría del plan que Rorschach está tratando de exponer.

Además de la historieta de piratas, Moore se despachó a gusto con unos textos “extraídos” de un libro ficticio escrito por Hollis Mason, el primer Nite Owl, al retirarse. En dicho libro también se pueden obtener pistas del misterioso asesinato de The Comedian.

Además, tanto el principio como el final de la historia presentan a dos personas que tienen (o tenían) en sus manos la oportunidad de revelar la verdad sobre la trama usando de cierta manera un smile manchado, uno de sangre y el otro de Ketchup.

Y hablando del final, Watchmen tiene uno de los mejores finales de la historia de los comics, uno en donde el villano no revela su plan a los héroes sino hasta que este ya está concretado, sin darles tiempo de hacer nada.

“Amo los primeros once números de Watchmen –comentaba el editor original de la serie Len Wein-. Son brillantes. Pero siempre odié el final porque Alan se lo robó a un episodio de “The Outer Limits” y encima lo admitió. Y yo le decía “Alan, vos tenés la capacidad de hacerlo mejor, hacé algo original, no algo que ya está hecho”, pero él no me hizo caso así que sólo edité la miniserie hasta el número siete.”

El mismo Moore revela la fuente de inspiración que usó para el final en la escena en la que Dan y Laurie visita a la madre de ésta quien está viendo una televisión en la que emiten “The Outer Limitis”.



La revolución inglesa



Decir que dos ingleses revolucionaron el comic yankke es un tanto arriesgado pero lo cierto es que Watchmen, junto con el Dark Knight, marcaron un antes y un después en la historia de los superhéroes.

Moore ya había intentado un experimento similar con Miracleman en su Inglaterra natal con resultados más que interesantes pero Watchmen representó para él un desafío aún mayor ya que aparte de lo avezado de la historia, ambos artistas lograron sentar las bases que utilizan las historietas de ese género desde entonces hasta la actualidad. El contenido de la historia pasó a un segundo plano y la forma narrativa adquirió mayor importancia.

“Nosotros hicimos Watchmen con total inocencia, ni se nos ocurría que podíamos cambiar algo en el mundo del comic y tampoco era nuestra intención –le comentaba Gibbons a la revista Comiqueando allá por 1996-. (…) Y recién cuando ya estábamos trabajando en la serie nos dimos cuenta de que era más de lo que nos habíamos propuesto hacer (…) y nos fuimos metiendo más y más con el aspecto narrativo de la obra.”

El éxito fue tal que hubo guionistas como Howard Chaykin que firmaron contratos con DC con una cláusula en la que se especificaba que debían recibir todo lo que hiciera Moore por adelantado, en fotocopias inclusive.

Pero no todo iba a ser buenas noticias para los autores. Si bien el acuerdo con DC les dejaba gran cantidad de regalías por las ventas (que al día de hoy siguen siendo muy buenas), los autores debieron ceder todos los derechos sobre la obra, que serían recuperados si la misma no era utilizada en el término de un año.

“Hoy por hoy, creo que nadie en su sano juicio vendería los derechos de una creación original como Watchmen. Pero creo que 1986 fue un período en el que los artistas éramos esclavos de la plantación y esta época en la que somos los propietarios”, recuerda Gibbons.

Sin embargo, Moore no fue tan optimista con la gente de DC. A él le habían robado sus personajes y los quería de vuelta. Tras colaborar con DC por dos años más en V for Vendetta y The Killing Joke, el barbeta se fue de la editorial jurando nunca más volver, a pesar de los insistentes intentos conciliatorios de la empresa para con él.

En el año 2001, DC intentó lanzar una campaña para festejar el décimo quinto aniversario de Watchmen pero otra vez las cosas se fueron de mambo. Alguien censuró un capítulo de Tomorrow Stories (publicado por la editorial ABC, propiedad indirecta de DC Comics) que contenía referencias a la Cientología y Alan Moore se volvió a enojar. “¿Quién festeja los quince años de algo? – se preguntaba el guionista-. ¿Y qué pasó con el décimo aniversario?”.
Y el festejo, que incluiría una línea de muñecos de Watchmen de Dc Directs, terminó sin empezar.


¿Quién vigila a Moore?

Desde la época de la edición original de Watchmen corren rumores sobre nuevas historias de los personajes, algo que –salvo las aventuras creadas en el juego de rol- nunca se llegaron a concretar. Hubo ofrecimientos para que Moore volviera con una miniserie de los Minutemen en los años ´40 o el Diario de Rorschach o los desastres que hizo The Comedian en Vietnam pero el guionista siempre se negó.
“No voy a hacer nada más relacionado a Watchmen –explicó Moore alguna vez-. Fueron esos 12 números y nada más. Esos personajes dejaron de existir en el final del episodio 12 así como no existían al comienzo del primero. Y no quiero hacer trampa con eso. Imagina cuán fácil sería para mí decir “Vamos a hacer una miniserie de los Minutemen o una secuela de Watchmen y tendremos juguetes, merchandising y hasta un videojuego”. Pero no lo hago porque tengo un gran respeto por los lectores y no los considero vacas de las cuales pueda sacar leche por siempre.”



Esta nota corresponde al especial de Alan Moore de la revista "Power" editada por Freakshow Press en marzo de 2009. 

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