Crítica | El Planeta de los Simios: La Guerra

La nueva entrega de esta serie de películas de cienciaficción no hace más que confirmar que Matt Reeves es un realizador capaz decontar historias grandilocuentes con devastadores efectos especiales.


Contrariamente a lo que ocurría con las versiones originalesde ElPlaneta de los Simios, en la que la calidad de cada entrega disminuíaen concordancia con su elenco de actores, en esta nueva serie de films, quizá los más exitosos de 20th Century Fox enmucho tiempo, tanto la crítica como el público viene coincidiendo en que cadacentavo invertido en su producción vale la pena.

Y es que tanto en el film de Rupert Wyatt de 2011 como las últimas dos entregas dirigidas por Matt Reeves, los realizadores handemostrado una gran maestría al mezclar a los protagonistas con los simiosanimados, muchos de ellos en base a actores como el ya consagrado Andy Serkis,que también interpretó al Gollum en las película de “El Señor de los Anillos”y “ElHobbit”.

En esta tercera entrega, la cosa no decae, aunque el guiónno es tan sorprendente ni impredecible como las dos anteriores. Con Reeves en la doble función de autor ydirector, roles que repetirá en la futura película de Batman que ya secomprometió a realizar, la historia parece ir encaminada a una suerte dehomenaje de varios de los clásicos del cine de acción, bélico e incluso bíblicocomo Rambo,LaCarretera, El Gran Escape y Moisés.

Vamos por partes: la acción de El Planeta de Los Simios: LaGuerra se sitúa unos quince años después de que césar liderara larevuelta que le permitió fundar su propia tribu de simios y huir hacia lamontaña, y algún tiempo después de los sucesos de la segunda entrega.
Tras el ataque del renegadoKoba, los humanos sobrevivientes, pidieron la ayuda del remanente delejército de los EE UU, por lo que un numeroso destacamento a las órdenes de unduro coronel (Woody Harrelson) se hahecho cargo de la situación.


En este marco, César y su tribu deben buscar un nuevo lugarpara vivir, una nueva tierra prometida, aunque éste decide partir sólo en buscadel militar para ajustar algunos asuntos pendientes.
Los caminos de César y los suyos se separan y de ahí en másse abre una nueva aventura en la que el protagonista, en compañía de algunosviejos conocidos como Luca, Maurice y Rocket recorrerán algunos parajes que hanquedado desolados luego de que el virus que portan arrasaran con la humanidad.

La película presenta unafactura técnica de primer nivel, sobre todo con la animación de todos ycada uno de los simios, a cargo de actoresde carne y hueso, que se mezclan con los actores como si de verdadestuvieran ahí. Y pensar que todo esto comenzó con Roger Rabitt…

Hay detalles que el director no ha querido descuidar, y queestaban ausentes en anteriores entregas, como el humorístico a cargo de “Bad Ape”, un nuevo integrante de lafamilia interpretado por Steve Zahn quese une al intrépido grupo de César para bien; y el humano, con la pequeña Nova–un guiño a las películas originales-, una nena que Maurice decide adoptar, enuna interesante vuelta de los acontecimientos.

Podría no ser ésta la última entrega de este reboot de ElPlaneta de los Simios, sobre todo porque todavía resta contar lahistoria de los astronautas que partieron en el primer film y todavía nollegaron a destino, pero la historia podría terminar aquí perfectamente y nadiese quejaría ya que el final ideado por Reeves, con música bíblica y todo, es delo más redondo.

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